La sensación térmica elevada se ha convertido en una constante en distintos puntos de la Costa. Para muchos ciudadanos, el calor dejó de ser una incomodidad pasajera y pasó a alterar la rutina diaria dentro de los hogares.
Dormir, descansar o incluso permanecer en casa durante el día se vuelve complicado sin el uso de ventiladores o aires acondicionados, lo que impacta directamente en el consumo de electricidad.
Michael Rubio, morador de la isla Trinitaria, relató que en su vivienda, una casa de dos plantas con cinco habitaciones y una sala, cuenta con seis aires acondicionados.
Explicó que el incremento en la planilla no es una sorpresa, pero sí un golpe al presupuesto familiar.
“Normalmente, en temporada de invierno siempre sube el valor de las planillas. En mi familia es algo que consideramos dentro del presupuesto, porque el calor nos obliga a tener los equipos encendidos por más tiempo. Incluso cuando me movilizo en el carro debo usar aire acondicionado, porque en invierno es un sufrimiento total”, señala.
Rubio detalló que antes del invierno, tomando en cuenta la capacidad de sus equipos —uno de 24.000 BTU, otro de 18.000 y cuatro de 12.000—, además de otros aparatos electrónicos, su pago promedio era de $ 70.
Sin embargo, durante esta temporada su planilla alcanza entre $ 100 y $ 110. Los equipos, explicó, permanecen encendidos casi todo el día y solo se apagan en la madrugada.
En Sauces 6, la situación es similar, aunque a menor escala. Luis Acurio comentó que en su casa cuentan con un solo aire acondicionado, ubicado en la sala.
“Normalmente lo encendemos de 12:00 a 15:00 y en la noche de 19:00 a 23:00, para que la planilla no salga muy elevada. Pero con el aumento de las temperaturas, a veces ya no lo apagamos en la tarde y lo dejamos hasta la noche; solo en la madrugada descansa”, explica.
Este cambio en los hábitos de uso también se refleja en los valores por pagar. Acurio contó que antes cancelaba alrededor de $ 30, pero ahora su factura puede llegar a $ 50. “A nadie le gusta gastar de más, pero este calor es insoportable”, añadió.
En Durán, el panorama no es distinto. Marcelo Martínez, residente de Barrio Lindo, en el norte del cantón, aseguró que el calor ha superado la capacidad de su equipo, pese a haberle realizado mantenimiento.
“Lo que uno busca al llegar a casa es prender el aire, pero últimamente no abastece. Aun así, no se puede tener encendido todo el día. Como mínimo, desde las 11:30 ya está prendido; y entre las 13:00 y 14:30 toca volver a encenderlo”, comenta.
Su última planilla, correspondiente a noviembre, fue de $ 60, cuando antes pagaba alrededor de $ 40.
Medidas adicionales ante el clima extremo
El intenso calor también ha llevado a los ciudadanos a adoptar otras precauciones. Saúl Álamos, residente del sur de Guayaquil, afirmó que antes de salir de casa procura mantenerse bien hidratado, llevar un termo con agua y usar bloqueador solar para protegerse de la radiación.
De acuerdo con los reportes recientes del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), en varios puntos del país se han registrado índices de radiación ultravioleta altos y muy altos, lo que refuerza la percepción de un clima más extremo.
Mientras las temperaturas no cedan, el uso prolongado de sistemas de enfriamiento seguirá siendo una necesidad para muchas familias, con el consecuente impacto en las planillas de luz.
F: El Universo
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