El Gobierno de Ecuador ya declaró oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño. Después de meses de seguimiento y pronóstico, podría parecer que la generación de información técnica cumplió su objetivo. Pero la declaratoria no es el final; cambia la pregunta.
Antes queríamos saber: ¿se desarrollará El Niño? Sin embargo, ahora necesitamos responder: ¿cómo está evolucionando? Los análisis mensuales siguen siendo necesarios, pero con un evento activo cobra mayor importancia observar los cambios semana a semana: temperatura del mar, nivel del mar, vientos, precipitaciones y condiciones bajo la superficie.
También es momento de mirar más allá de las anomalías. Una anomalía nos indica cuánto se separa una variable de su referencia climatológica y es fundamental para reconocer condiciones inusuales. Sin embargo, no reemplaza al valor observado.
Necesitamos entonces mirar ambas cosas: qué tan diferente de lo normal es la condición y cuál es la condición real que estamos experimentando.



