El lodo le llegó casi hasta las rodillas. Durante varios días, Tulio Cantos y su sobrino retiraron con palas y escobas una capa de barro de cerca de medio metro que quedó dentro de su vivienda, ubicada en el barrio 8 de Enero, tras el desbordamiento del río Manta, ocurrido en el 2025.
Desde entonces levantó un pequeño muro frente a su casa con la esperanza de frenar una nueva inundación, aunque admite que sabe que no será suficiente si las lluvias vuelven con más intensidad, como se ha anunciado por el Fenómeno de El Niño.
La declaratoria del evento climático finalmente llegó el sábado, 29 de agosto, después de que el Erfen identificara una evolución sostenida de las condiciones cálidas en el océano Pacífico y señales de interacción entre el océano y la atmósfera.
Él tiene presente lo ocurrido durante el fenómeno de El Niño de 1997-1998, cuando gran parte del sector quedó bajo el agua y muchas viviendas de caña desaparecieron arrastradas por la corriente.
Aunque el río Muerto registra menos problemas de desbordamientos, los ríos Manta y Burro concentran los mayores riesgos cada temporada invernal y vuelven a preocupar a la población ante el anuncio de un posible fenómeno de El Niño en los próximos meses.
Cada invierno revive el temor de perderlo todo
En el barrio Jocay, Cecilia Mera todavía recuerda el día en que el agua ingresó a su vivienda. Alcanzó a rescatar algunas pertenencias, pero perdió colchones, una refrigeradora, la cocina y otros enseres.
“Cada año limpian el río, sacan lodo y maleza, pero cuando vuelve a llover todo se llena otra vez. Ahora solo queda esperar que El Niño no sea tan fuerte”, comenta la comerciante, quien asegura que el miedo aumenta cada vez que las lluvias se intensifican.
Ese sentimiento también acompaña a Francisco Pilligua, otro habitante de Jocay. Afirma que desde las inundaciones de 2019 y 2023 cada cielo oscuro se convierte en motivo de preocupación.
“Aquí vivimos con el corazón en la boca. Uno trata de volver a comprar sus cosas poco a poco, pero siempre existe el temor de que el río vuelva a meterse a la casa y nos deje nuevamente sin nada”, relata.
Dos ríos concentran el mayor riesgo
Los antecedentes explican ese temor. El 11 de marzo de 2025, el río Burro volvió a desbordarse después de aproximadamente cinco horas de intensas lluvias que dejaron una precipitación cercana a los 92 milímetros. El agua inundó sectores como Jocay y 4 de Noviembre, además de afectar varias vías de la ciudad.
Días antes, el 3 de marzo de 2025, también se había desbordado el río Manta luego de un temporal de cerca de siete horas que afectó a Montecristi y Manta.
El incremento del caudal provocó inundaciones en barrios como 4 de Noviembre, 8 de Enero, La Ensenadita, 15 de Septiembre y Riberas del Río.
El río Manta nace en las elevaciones de Montecristi y recorre aproximadamente 15,8 kilómetros antes de desembocar en la playa de Tarqui, después de atravesar al menos once barrios de la ciudad.
Más de 4.000 viviendas están identificadas en zonas de riesgo
El director de Ambiente, Riesgos y Fauna Urbana del Municipio de Manta, Javier Alonso Salcedo, explica que el cabildo mantiene identificadas más de 4.000 viviendas ubicadas en zonas expuestas a inundaciones y movimientos en masa.
Según el funcionario, las dos amenazas naturales más recurrentes para el cantón son precisamente las inundaciones por el desbordamiento de los ríos y los deslizamientos de tierra.
Por ello, el Municipio inició el proceso de notificación a las familias que habitan en los sectores de mayor vulnerabilidad, tanto en la zona urbana como en la rural.
Salcedo señala que la intensidad del anunciado fenómeno de El Niño todavía no puede determinarse con precisión. Sin embargo, asegura que las instituciones trabajan en acciones preventivas para reducir el impacto de una eventual temporada invernal más intensa.
La limpieza de los ríos sigue pendiente
Uno de los principales reclamos de los habitantes es la limpieza de los cauces. Salcedo explica que el Municipio mantiene conversaciones con la Prefectura de Manabí para firmar un convenio que permita intervenir los ríos antes del invierno.
El funcionario indica que el Gobierno Provincial tiene la competencia para ejecutar el desazolve de los cauces, mientras que el Municipio busca coordinar esfuerzos junto con Aguas de Manta y otras dependencias para acelerar los trabajos.
En el caso del río Manta, además, existe un colector sanitario instalado en administraciones anteriores que requiere mantenimiento permanente y cuya atención corresponde a la empresa pública de agua potable.
F: El Universo



