Los últimos dos meses del año marcan la temporada navideña en el país y las importaciones para cubrir la demanda que se genera en esa época se mueven desde junio.

El segmento de ropa y calzado —uno de los más dinámicos y que está atado a la cantidad de compromisos sociales, cenas e integraciones que surgen al finalizar el año— se anticipa desde mediados de año para coordinar y concretar la selección de colecciones, la producción, los embarques y la distribución de la mercadería que llegará a las perchas.

El dinamismo se nota en las curvas de importación a lo largo del año. Desde junio, por ejemplo, empieza nuevamente a subir el monto de compras al exterior por parte de los comercios después del primer trimestre.

Solo en ropa y calzado, la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG) detalla que se importaron $ 226,6 millones en 2025 en valor FOB (valor de la mercancía puesta a bordo de un transporte marítimo).

El mes en el que empezó a subir el monto de compras al exterior en ese año fue junio, pues se pasó de $ 13 millones a $ 14,9 millones de mayo a junio. El siguiente mes fuerte de importaciones fue septiembre con $ 16,9 millones.

Para 2026, el desempeño en la adquisición de mercancía creció comparado con la evolución del año previo. Entre enero y agosto se importaron $ 206,8 millones en ropa y calzado. La cifra solo en esos ocho primeros meses del año casi alcanza la totalidad de 2025.

Tomás Freire, gerente comercial de Pamerval/Lorenticorp, firma que importa prendas de vestir desde hace 40 años, confirma que en el negocio de calzado y ropa la preparación de Navidad no comienza al final del año, sino desde mediados de año.

La planificación incluye la curaduría de colecciones, producción, consolidación de embarques marítimos y aéreos y la coordinación de inventarios para atender tanto al mercado mayorista como al consumidor final.

“Nosotros preparamos la Navidad no al final, sino a partir de la mitad del año”, explica Freire.

La empresa trabaja con dos canales: B2B (empresa a empresa) y B2C (empresa a consumidor). En el primero, el objetivo es garantizar que la mercadería llegue a cadenas de tiendas, boutiques y emprendedores entre septiembre y octubre.

Al hacer compras anticipadas, los negocios pueden armar sus colecciones, preparar preventas, colocar los productos en percha y desarrollar las campañas de marketing de noviembre y diciembre.

Por eso, señala Freire, el incremento de la curva de abastecimiento suele comenzar a observarse en junio y julio.

La planificación anticipada también está presente en las tiendas departamentales.

En Deprati, por ejemplo, durante todo el año se mantiene una selección de moda que se renueva según las tendencias y las necesidades de sus clientes. Para Navidad, esa oferta incorpora nuevas alternativas de ropa y zapatos destinadas a las diferentes celebraciones y ocasiones especiales.

La temporada navideña en esta firma arrancará oficialmente el 21 de septiembre. Sin embargo, desde la segunda semana del mes los clientes podrán encontrar en sus tiendas la denominada Boutique Navideña.

La planificación comienza meses antes

La anticipación también forma parte de la estrategia de las empresas de retail. Rolando García Solines, CEO de Orange Boutique, firma con varias sedes en el país, señala que la compañía trabaja con proveedores de Los Ángeles, Brasil y Colombia, pero cada origen tiene distintos tiempos de producción y transporte.

En el caso de Los Ángeles, de donde adquieren ropa, el traslado marítimo toma alrededor de dos meses. Para el calzado proveniente de Brasil, la producción puede tomar tres meses y posteriormente la mercadería es trasladada por vía aérea. En Colombia, donde adquieren calzado, el tiempo de producción es de alrededor de dos meses y el transporte se realiza por vía terrestre.

Por estos tiempos, en el caso de Orange, se empieza a comprar e importar para la temporada desde agosto y septiembre. El objetivo es que la mercadería llegue alrededor del 15 de noviembre.

La meta es que durante diciembre la mercadería de temporada ya esté exhibida en las tiendas.

En Pamerval, los pedidos para esta temporada se realizaron en junio y julio. Para la primera semana de septiembre, la empresa ya había recibido parte de esa mercadería y tenía otros embarques en proceso, incluidos productos provenientes de Europa y otros fabricados en China por marcas europeas.

De manera general, los importadores comienzan a recibir mercadería para la temporada del cuarto trimestre durante la primera semana de septiembre.

Para el canal mayorista B2B, el último límite para que la mercadería llegue a tiempo a los puntos de venta suele ser a finales de octubre y la primera semana de noviembre.

En negocios que trabajan exclusivamente con retail B2C, el plazo puede extenderse hasta la primera semana de diciembre cuando se trata de productos específicos para fiestas.

El abastecimiento se adapta a las tendencias y ocasiones

La llegada de la mercadería tampoco ocurre de manera uniforme. Estados Unidos, Italia, China, Francia y Turquía figuran entre los mercados de compra de las empresas y cada uno tiene sus propios tiempos de fabricación y desafíos logísticos, además de diferencias de estacionalidad.

Los primeros embarques suelen corresponder principalmente a prendas de uso cotidiano o mixto, que pueden utilizarse tanto en el día a día como en el trabajo o en reuniones familiares.

Los últimos suelen ser de ropa de fiesta, gala y accesorios. Por ello, en varias firmas se proyecta que este último cargamento llegará a más tardar durante la segunda o tercera semana de octubre.

Esto responde también al comportamiento del consumidor. Mientras los productos de uso cotidiano tienen una demanda más amplia, la ropa de gala está vinculada a ocasiones específicas y puede llegar más cerca de las fechas de celebración.

En cadenas como Deprati, detrás de esta temporada existe un trabajo que comienza varios meses antes e involucra la planificación de la mercadería, la selección de tendencias y la preparación de las tiendas.

Para la cadena, los últimos tres meses del año constituyen una de las temporadas comerciales más importantes.

Hasta el 40 % de las ventas se concentra en el último trimestre

La anticipación de las compras está directamente relacionada con el peso que tiene esta temporada en los ingresos de las empresas.

Entre agosto y diciembre, según la CCG, se concentra aproximadamente el 44,9 % de toda la facturación comercial del año. Diciembre sigue siendo el mes más fuerte, con una proyección cercana a $ 13.583 millones, alrededor del 42 % por encima de noviembre, detalla el gremio.

En los comercios este porcentaje no dista, pues se estima también que entre el 25 % y el 40 % de la facturación se ubica en el último trimestre del año. La demanda de los consumidores se explica por una mayor liquidez debido al pago del decimotercer sueldo.

“Es una inyección de flujo a la economía”, señalan los importadores.

El movimiento tampoco termina el 31 de diciembre. Según ciertas tiendas, la demanda puede mantenerse hasta la primera o la segunda semana de enero, dependiendo de las fechas en que las empresas entregan sus bonos.

F: El Universo

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